¿Por qué no encanta la radioafición?

Ya han pasado varios años que mi comunidad más cercana me reconoce como un entusiasta radioaficionado, incluso algunos conocidos muy cercanos se sorprenden hasta donde ha llegado mi entusiasmo con esta linda afición. Y lo extraño es que aun todos ellos y más aun aquellos que recién me vienen conociendo me miran y escuchan extrañados de que exista y yo practique la radioafición.

En algún momento, eso de que las personas se sorprendan y en ocasiones se extrañen de que alguien sea radioaficionado, me llevó a pensar podría ser mi forma de ser lo explicaría, pero hablando con otros apasionados por nuestra afición les pasaba lo mismo. Es decir que yo no soy el único desadaptado y extraño en las comunidades de personas normales.

La radioafición en general está presente en el colectivo de las personas, debido a su actuar en el pasado en emergencias y su constante y desinteresada ayuda a la comunidad, sin embargo el común de la audiencia no tiene la menor idea de lo que el hobby de la radioafición es. Es verdad que algunos radioaficionados tampoco, pero ya hablaré más delante de eso.

Buscando las razones del por qué no encanta la radioafición en general en este país llamado Chile con sólo 8 mil radioaficionados con licencia vigente y no más de medio centenar activo en HF y/o VHF, me he puesto a buscar en portales de USA con casi un millón de radioaficionados, portales de Alemania con más de medio millón, y portales japoneses con más de 1 millón de radioaficionados, la razón del por qué ellos tienen tantos adeptos. La conclusión es lapidaria, es por la preparación y habilidades que sostienen los radioaficionados practicantes.

Es bien cierto que la radioafición tiene innumerables variantes para desarrollar habilidades, sin embargo el grueso de los radioaficionados nacionales no se atreve, no sabe o simplemente no le interesa. Y aquí está la explicación principal del por qué somos tan pocos y del por qué los pocos que somos rallamos en la inactividad.

Conocidos muy cercanos siempre me dicen: “Recuerda que esto es un hobby, por lo tanto no es obligación practicarlo, además no es obligación aprender todas las modalidades y volverse experto”, y tienen razón , esa es la razón de que existen categorías en las licencias de radioaficionados, de forma tal de que aquél que no está muy interesado en desarrollar habilidades se quede en la categoría inicial, la de aspirante, aquel que ya está con un poco más de interés en algunos prácticas y profundización de temas de radioafición estaría en nivel novicio, aquellos que piensan disfrutar en serio lo que el mundo de la radioafición entrega, estarían en la categoría general, y ni hablar de las habilidades y desarrollo como radioaficionados tendrían aquellos con clase superior, estos últimos siendo referentes y con gran cantidad de seguidores tratando de aprender de ellos. Un momento…, ¿por qué no sucede como aquí lo describo? ¿qué está mal de mi postulado?¿Por qué un superior en ocasiones está menos capacitado que algunos aspirantes y novicios? ¿Por qué algunos de esos que son categoría general nunca han disfrutado de una banda alta y quedan por alguna razón enclaustrados en 40 u 80 metros?.

En el fondo, es posible que nuestra preparación como radioaficionados no esté a la altura de los hamradio de otras partes del mundo, es posible que la barrera de entrada para ser radioaficionado sea demasiado baja, con el riesgo de que la flojera de preparar un examen de aspirante con mayor dificultad disminuya la cantidad de nuevos radioaficionados. Es posible que sólo sea el entorno chileno de la radioafición que no impulsa a sus pares en mejorar y desarrollar nuevas habilidades entorno al hobby. Las posibilidades y razones de que nosotros los radioaficionados no encantemos a las comunidades  son muchas y tal vez inciertas. Pero creo firmemente que en este último caso radica el principal problema, las habilidades y experiencias.

La pregunta entonces, ¿Cómo es que impulsamos una espiral virtuosa que logre re-encantar a aquellos que han dejado el hobby, que logre que los apáticos se interesen en obtener habilidades, aprendizaje y experiencias nuevas con experimentación, que logre sacar del letargo a aquellos no visualizan lo grande, amplio y universal que puede llegar a ser nuestro hobby, que logre crear embajadores en la comunidad de manera tal que los encante y los acerque a la radioafición, creando nuevos interesados.

La radioafición nacional tiene de todo tipo de prácticas y experiencias, pero de todo muy pocos cultores: Satelital, EME, Emergencia, Antenas, Fielday, DX, Concursos, Expediciones, Electrónica, Modos digitales, CW, etc. A qué se dedica el resto, al VHF en fonía, al HF en 40 y 80 metros también en fonía, a pasearse fuera de las bandas en las comunidades exteriores a la radioafición en VHF y HF, los  cuales no se acercan a este hobby por tener una idea errónea de quienes somos y cómo lo practicamos.

De nuevo la pregunta, ¿Cómo hacemos para alfabetizar a aquellos que están cautivos en frecuencias de encuentro en HF y VHF que no cultivan por flojera o desconocimiento el universo de la radioafición? ¿Debe ser responsabilidad de los radioclubes el entregar y encantar con radioafición de calidad a sus socios y a su comunidad?¿Están a la altura que les corresponde  los radioclubes nacionales?

Mi humilde conclusión es que el bajo interés en la radioafición por parte de la comunidad se basa en que no existe un encanto generado por nosotros mismos los radioaficionados, y este bajo o nulo encanto está arraigado en que no cultivamos el hobby, no sumamos habilidades, no hay interés en crecer en el hobby, no hay ganas de abordar desafíos y experimentar de acuerdo a los niveles de licencia que ostentamos cada uno de nosotros. Así mismo, los clubes  no están empujando este crecimiento en nuestras filas, no están elevando las capacidades y habilidades de sus socios.

Es claro que no existe una receta mágica para empujar un crecimiento en cada uno de nosotros, pero si se puede con voluntad de compartir experiencias, a nivel personal, a nivel de clubes o instituciones más grandes. Los clubes no funcionan y crecen por si solos, lo hacen soportados por radioaficionados entusiastas de compartir y que sus socios crezcan en experiencias y habilidades. Aquellos que tenemos más años y algo que aportar, tenemos la obligación y el deber de hacerlo, ya sea desde nuestro shack de radio o cooperando en el club más cercano.

Fomentar la radioafición en su expresión completa, no sólo en las modas o la simplicidad, radioaficionados preparados, con conocimiento, con experiencias y habilidades son capaces de resolver sus propios problemas, serán capaces de encantar y acercar a la comunidad.

Que fantástico sería que en cada ciudad, en cada pueblo, en cada rincón exista una estación de radio con un radioaficionado experimentando en la medida de sus capacidades y encantando a s comunidad. Sólo de esta forma seremos útiles, seremos interesantes, seremos más y estaremos para siempre.

¡Qué estás haciendo tú para aportar a la radiaofición y a la comunidad que te rodea?

Las habilidades son lo que hacen a un buen radioaficionado.

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